Ahora hablo, no en defensa, porque no es mi intención tomar la posición débil y reconocer la victoria de mis atacantes.
Espero ganar, en el sentido de que espero la reivindicación de la historia, no porque sea beligerante, no porque sea lo que se espera de mí, esa imagen ridícula de un hombre que blande un machete como si fuera a declararle la guerra a los Estados Unidos.
Todas estas son imágenes utilizadas por George Bush para suavizar al público por la carnicería que tuvo lugar el 20 de diciembre de 1989 para crear la imagen de un luchador loco.
Otro dictador loco que se atrevió a desafiar la supremacía de los Estados Unidos.