Como panameño, no podía relacionarme con un futuro militar.
La nuestra era una fuerza de policía civil para la mayoría de los casos al servicio de los agentes de poder económico de élite de Panamá.
La Policía Nacional de Panamá no era algo en lo que un joven idealista o estudiante que luchaba para encontrar su camino pudiera enfocarse como una meta para el futuro.
Mi hermano tampoco vio su análisis bolivariano en términos militares.
Era un civil, un humanista, un intelectual hasta la médula.
Creía en la diplomacia, mientras que el militar ve la solución definitiva al conflicto en el armamento y la superioridad de las armas.