No solo atacas al demonio a sí mismo y a su país, sino también pretendes que Panamá es el enemigo y matas a quien quieres.
No hay problema con los medios de comunicación.
Les dices que todos los que mataste eran enemigos, no hombres, mujeres y niños desarmados e indefensos.
Y pretendes que los panameños que sí pelearon no tenían derecho a defender su país.